11 de marzo de 2011

Ecósfera: La zona potencialmente apta para la generación de vida en el Sistema Solar

La zona potencialmente apta para la generación y existencia de vida en el Sistema Solar se llama Ecósfera, una envoltura teórica alrededor del Sol en la que un planeta no tendría una temperatura ni demasiado elevada ni demasiado baja para la existencia de la vida. 

De todos los planetas de nuestro Sistema Solar, la Tierra es el único planeta que cae totalmente dentro de la Ecósfera; en las cercanías existe un par de planetas: Venus al interior y Marte en el exterior próximo. Marte, el planeta desértico, gira alrededor del Sol, muy cerca de los límites de la vida, en la superficie exterior de la Ecósfera.

La Ecósfera ocupa una región del Sistema Solar entre los 130 y 225 millones de kilómetros del Sol. Es como una gran zona esférica que rodea a nuestra estrella. Los planetas, en relación de sus distancias al Sol, pueden caer dentro o fuera de la Ecósfera. En el caso de Mercurio, durante el "día", la temperatura alcanza los 350 grados centígrados y disminuye hasta los -170 grados centígrados durante la noche; no existen rastros de agua. El siguiente planeta, Venus, rodeado de densas nubes de dióxido de carbono que son capaces de retener el calor logrando mantener a la superficie caliente, a 458 grados centígrados, con la hipótesis de que en la atmósfera exterior más fría se podría albergar alguna forma de vida. Nuestro planeta Tierra, con temperatura superficial de unos 20 grados centígrados, con sus grandes reservas de agua (en su mayoría en forma líquida), alberga vida en abundancia.

En Marte, la temperatura difícilmente supera el punto de congelación del agua. Si bien puede la superficie alcanzar los 18 grados centígrados en verano, el agua se mantiene atrapada en los casquetes polares. Para planetas exteriores más allá de Júpiter y Saturno, las condiciones son radicalmente diferentes. Planetas gigantes que someten a su atmósfera y superficie a grandes presiones, donde la vida difícilmente se puede crear, aunque estas improbabilidades podrían no existir. Y con la probabilidad adicional de la existencia de vida gracias al calor interno de los planetas exteriores gigantes.

Como quiera que sea, el Sol es, desde muchas perspectivas, una estrella corriente. Cabe pensar que la Tierra, lejos de ser única, es uno de los innumerables planetas esparcidos por todo nuestro Universo donde pudo asentarse y desarrollarse materia viviente, con la cual estamos formados.

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